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Kacou 126 (Kc.126) : Desde mi celda de prisión
Extracto de las notas del profeta Kacou Philippe desde su celda de prisión, el 29 de mayo de 2016.
1 He aquí lo que yo, el profeta Kacou Philippe, escribí desde mi celda de prisión el 29 de mayo de 2016, dirigiéndome al juez que iba a juzgarme.
2 Sr. Juez, hubo un tiempo en que muchas personas de distintos países hacían caricaturas de mí tratándome de secta, falso profeta, terrorista espiritual y eso se generalizó contra mí pero no dije nada y entre ellos están todos los que me entregaron en sus manos.
3 Sr. Juez, ante sus ataques contra mi persona, no puedo decir nada, porque aunque el ministro de justicia es mi discípulo, no puedo ir a la corte por eso porque es un asunto puramente religioso. Cuando mis hijas me informan de las burlas de sus compañeros, les digo: "Hacemos caricaturas de todo el mundo, incluso de presidentes, reyes, Mahoma y el Papa. Ustedes, mis hijos, dominen esto. Porque en toda su vida será así". Y creo que fue en respuesta a esto que mis discípulos también hicieron caricaturas de estas personas.
4 Y dije en mi corazón: Señor Jesucristo mi salvador, me estoy muriendo aquí, cuando ya no esté sobre la tierra, no permitas que los hijos del diablo canten mi nombre, ya que es en vida de un profeta cuando hay que creer en él y seguirle.
5 Y en el sufrimiento, yo consideraba el resto de los años que podía vivir aún sobre la tierra y lo encontraba demasiado largo. ¿Ven? A menudo pienso: «¡O Dios! ¿Cuánto años debo pasar aún sobre la tierra? A causa de las persecuciones de los parientes, del pueblo, de las iglesias católicas, protestantes, evangélicas y branhamistas? A causa de las persecuciones de la tierra, de las policías, de los tribunales y todo eso!».
6 ¡O como sufrieron los profetas sobre la tierra! Pablo podía decir: «La muerte para mí es una ganancia». Y podía entender a Pablo, podía entender a Jeremías, a Isaías y a todos los profetas. Cada día, a pesar de todo el alimento y todo lo que está delante de mí, mi alma suspira por otra cosa, otra vida, que no es la de la tierra.
7 Y en la madrugada del viernes 20 de mayo, otros policías vinieron a sacarme de allí, esposarme y llevarme a la fiscalía. Una vez en la fiscalía, me dijeron que un fiscal iba a oírme para ver si deben llevarme a la cárcel o soltarme. Pero me llevaron directamente a la cárcel sin oírme. Sólo me hicieron firmar un papel que no leí. Y aquel día, el apóstol Martín había venido encontrarme a la sala de espera, y yo tenía aun las esposas en las muñecas. Hermanos, era difícil. Pero viene un día donde vamos a olvidar todas estas cosas, y tendremos una alegría eterna y seré con ustedes y con el Señor. ¡Amén!
8 Se cuenta aquel día, que a petición de las iglesias evangélicas, el Estado debe sacrificarme y a su vez, ellas van a dar su apoyo al Estado. Y esto, a causa de mi Mensaje que les molesta. Yo que nunca hice política, ¿soy yo el que deben sacrificar para que se reconcilien el gobierno musulmán y las iglesias?
9 Y me enteré de que yo debía ser condenado a cumplir una pena prolongada y luego, me trasladarían a una prisión muy lejos de Abiyán para aislarme. De acuerdo, pero ¿se puede hacer encarcelar a alguien en el nombre de Jesucristo y luego orar a qué Dios? ¿Ven?
10 Todo lo que escribieron contra mí en Internet, lo han borrado pero eso siempre quedará grabado sobre el muro de Dios en el Cielo hasta el juicio final.
11 Por razones políticas, el poder aplicó directamente su voluntad persiguiéndome y tirándome a la cárcel entre criminales y asesinos.
12 Es un falso pleito ya que si un futbolista pega a otro futbolista sobre un campo de fútbol, ¿puede eso ir ante los tribunales? Sólo otra razón puede justificar estos sufrimientos y este pleito contra mí. Pero viene un día en que estemos ante otro juez y el dinero de Jezabel y de los profetas de Baal no podrá corromper a nadie.
13 Aparte de eso, con relación a todo lo que prediqué y que está contenido en mi libro como el hecho de que todas las confesiones religiosas sobre la tierra son del diablo o que una mujer no puede predicar delante de los hombres, lo sostendré hasta la muerte.
14 Cuando me enteré de que me acusan de desafiar la autoridad del Estado, incitación al odio religioso y radicalismo religioso, me pregunté ¿por qué otro cargo de acusación crucificarían al Señor Jesucristo si volviera sobre la tierra hoy?
15 Me pregunté, ¿por qué otro motivo acusaron y mataron a 68.000.000 de cristianos en la historia de la Iglesia? Y me pregunté: ¿Irán al infierno los cristianos que fueron matados por hacer caricaturas de los papas? ¿Irá Juan Calvino al infierno a causa del Tratado de las Reliquias? Si ellos van al infierno, iremos al infierno. Pero, si van al Paraíso, yo y los míos iremos al Paraíso. ¡Y nuestra fe descansa en esto!
16 ¡Atacar al diablo de una manera cualquiera, esto no puede ser contra la voluntad de Dios! ¡Esto nunca puede ser contra la voluntad de Dios! Atacar a una mujer que menstrúa y que está en el púlpito, atacar a una mujer que menstrúa y que está al altar, nunca puede ser contra la voluntad de Dios, y esto nunca lo podrá.
17 Todo lo que prediqué desde el 8 de julio de 2002 y que está contenido en mi libro, lo prediqué en virtud de la misión divina que recibí el 24 de abril de 1993. Y hasta mi muerte, nunca aceptaré que unos fracasados de la vida transformen la Biblia en mercancía y las pobres almas en clientes. Ésta es mi misión y nunca he obligado a alguien a aceptarlo.
18 Un cristiano o un musulmán no puede condenarme porque digo que soy el único verdadero Profeta de Dios sobre la tierra hoy ya que es el camino y el lenguaje de todos los profetas de Dios.
19 No hay un solo profeta que no haya dicho que era el único profeta de Dios en su generación. Y contrariamente a Mahoma, no tomé la espada para pelear una guerra santa. Sudáfrica nunca encarceló a Ahmed Deedat que luchó toda su vida contra los cristianos.
20 Y para mí, todos estos sufrimientos desde mi rapto, mi persecución y mi detención por la policía de información donde permanecí sentado cinco días y cinco noches sobre una silla, los traumatismos de la policía científica, las noches en el sótano de la prefectura de la policía, las cárceles del tribunal y ahora la gran prisión de Abiyán, es la historia de los profetas la que se está repitiendo.
21 Yo, ya les perdoné. En mi celda de prisión, me hice mil preguntas. ¿Se convirtió Dios en Satanás y ahora es Abel vestido de fiscal quien está persiguiendo a Caín? ¿Y son los discípulos del Señor Jesús quienes entregan a los fariseos y los falsos profetas a los tribunales y a los soldados romanos contrariamente a las recomendaciones del Señor Jesús? ¡No entendía!
22 Todo lo que aguanté, me lo llevaré ante aquél que me envió el 24 de abril de 1993. Pero yo, no haré daño a nadie.
23 Cuando yo era muy pequeño, jugando en el polvo, les dije a mis padres que hasta mi muerte, no haré daño a nadie, nunca me pelearé y nunca llevaré a alguien a la policía o al tribunal y mucho menos puedo hacerlo ahora ya que soy cristiano. ¡No haré daño a nadie! ¡No puedo aun hacerlo!
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